¿Por qué la práctica de técnicas corporales?

1 de febrero de 2014
Las teorías y técnicas corporales proponen un balanceo entre el pensar y el sentir. La mayoría de sus interrogantes pasa por el lugar de las sensaciones, la importancia de la percepción, la verdad que se aloja en el sentir, las emociones aparentemente desgajadas del pensar, da nuevas formas al movimiento y a la expresividad, a la respiración, a la acción y al pensamiento. Proponen una búsqueda permanente de corporeidad frente a los atropellos del cotidiano.

La unidad de percepción es el objeto que se presenta por los sentidos y a todos los sentidos.
La percepción no existe sin la acción; la percepción y la respuesta motriz son lo
s dos polos de la unidad del comportamiento.
Cuerpo como 




red plástica contingente e inestable de formas: sensoriales, motrices y pulsionales. Cuerpo como una banda de intensidades energéticas, acondicionada y dirigida por un doble imaginario: "el imaginario individual y el imaginario social", dice Le Bretón.

El esquema corporal, es una realidad en el modo de vivir carnal en contacto con el mundo físico. Nuestras experiencias de la realidad dependen de la integridad del organismo o de sus lesiones neurológicas, musculares, óseas, fisiológicas, sensaciones viscerales, circulatorias, etc.
El esquema corporal especifica al individuo en cuanto representante de 
la especie, sean cuales fueren el lugar, época o condiciones en que vive. Intérprete activo o pasivo de la imagen del cuerpo, en tanto relación libidinal con los otros, y que sin él, sin el soporte que él representa, sería la imagen corporal un fantasma no comunicable.

La imagen corporal, es aquella representación que nos formamos mentalmente de nuestro propio cuerpo, es decir, la forma en que éste se nos aparece (Schilder).
Aquí se engarza "representación mental" y "forma". Esta representación es producto de indicadores que da la percepción: informaciones tactiles, de dolor, térmicas, datos que provienen de vísceras, músculos, etc.
Estos datos tienden a organizar mentalmente el cuerpo en una unidad y a su vez, dan una ubicación espacio-temporal del mismo.

El lenguaje del cuerpo es otro indicador de lo que somos, y de lo que damos a conocer de nosotros mismos. Decodifica una sensación, un movimiento, un gesto, una percepción, asimilándonos a un signo lingüistico.
Una imagen del cuerpo puede ser un síntoma de malestar, un trastorno postural, una desubicación témporo-espacial. No sólo las sentidos son transportadores de signos, sino que recibimos múltiples datos de la piel, las partes internas del cuerpo, las percepciones en cuanto a la relación con aquello que nos rodea, etc. Se suma a este proceso el intérprete, que recibe desde sus propias imagenes, sus posturas, su relación con su cuerpo y lo decodifica desde esta receptividad propia.
La imagen del cuerpo es en cada momento memoria inconsciente de toda la vivencia relacional, en relación al aquí y ahora, mediante cualquier expresión fundada en el lenguaje, dibujo, modelado, plástica, mímica o gestual.

Según Doltó, "esquema es la representación de lo orgánico", y "la imagen está ligada al sujeto y su historia".
Ambas, están en transformación constante, sujetas a procesos de estructuración y desestructuración permanente. Las imagenes permiten "poner afuera", poner en palabras, dibujos, gestos, aquello del "adentro incapturable". La imagen es puente, enlace entre las percepciones entre el mundo interno y la realidad que nos rodea. El cuerpo es el territorio de la imagen.

Desenmascarar lo oculto, las imagenes, a través de técnicas de respiración, relajación, dramáticas, lúdicas, artísticas, etc, es el fin de lo que me ocupa. La construcción de intenciones, como un pasaje desenmascarador de imagenes del cuerpo que evidencian de manera particular en cómo cada persona pone en juego el rol que representa.
El uso de técnicas fantasmáticas, que se refiere a la representación del fantasma, a su corporización y al concepto de desenmascaramiento que permite, a través de dibujos, modelados, collages, escritos, juegos, ejercicios, la utilización de objetos y máscaras, darle figurabilidad, carnalidad, a aquello que permanece oculto. Poner "afuera el otro cuerpo", lo inconsciente. Permitir una actitud de acercamiento a lo desconocido para conocerse más.



Elina Matoso